«Las historias que contamos no solo reflejan la realidad, sino que también la modelan. Una narrativa poderosa puede construir imperios, pero también puede desmoronarlos si está cimentada en la exclusión y el temor.» Yuval Noah Harari

En su reciente victoria electoral, Donald Trump ha vuelto a demostrar su habilidad para explotar una narrativa fundamentada en la mentalidad de escasez. Su mensaje, profundamente arraigado en el temor y la necesidad de proteger lo propio, promueve la idea de que los recursos —ya sean empleos, seguridad o poder económico— son limitados y están en constante peligro de ser arrebatados por otros. Es bajo esta lógica que el lema «Make America Great Again», como sinónimo de “recuperar lo que es nuestro” y “cerrar las fronteras”, transciende su papel como mera consigna política.  Se convierte, en cambio,  en expresión de una visión del mundo que reduce las relaciones internacionales, económicas y sociales a un juego de suma cero, en lo que alguien gana, otro necesariamente lo pierde.

Este enfoque, aunque efectivo en las urnas, plantea graves peligros tanto para Estados Unidos como para el resto del mundo. Internamente, alimenta la división social y polariza a una nación que ya lucha contra profundas fracturas políticas y culturales. Al enmarcar a los inmigrantes, las minorías y los socios comerciales como amenazas, no solo refuerza los prejuicios y fomenta el odio, sino que también desvía la atención de los problemas estructurales reales, como la desigualdad económica, los desafíos de la inteligencia artificial y el cambio climático.

A nivel internacional, la mentalidad de escasez tiene implicaciones igual de preocupantes. Al debilitar alianzas estratégicas y promover un aislacionismo agresivo, Estados Unidos corre el riesgo de perder su liderazgo global en un momento en que la cooperación es más crucial que nunca. Desde las negociaciones sobre el cambio climático hasta la regulación de la inteligencia artificial, el mundo enfrenta desafíos que trascienden fronteras y requieren soluciones conjuntas. Sin embargo, la ideología de la escasez socava estas iniciativas, intensificando conflictos y creando un ambiente de desconfianza global.

El peligro más insidioso de esta ideología radica en su capacidad para perpetuar un ciclo de miedo y reactividad. Al centrarse en el corto plazo y en soluciones inmediatas, como aranceles proteccionistas o restricciones migratorias, Trump sacrifica las oportunidades de largo plazo que podrían surgir de una mentalidad de abundancia. Esta visión alternativa, basada en la colaboración y el crecimiento conjunto, reconoce que el mundo genera suficiente riqueza, conocimientos y oportunidades para todos, siempre que se gestionen de manera equitativa y sostenible.

Como argumenta Yuval Noah Harari en su análisis sobre el poder de las narrativas, lemas como “Make America Great Again” tienen una fuerza transformadora porque ofrecen una historia simple, emotiva y fácil de repetir que conecta con los temores y aspiraciones de millones de personas. Sin embargo, Harari también advierte que estas narrativas, si están basadas en divisiones y exclusiones, pueden moldear una realidad peligrosa, amplificando conflictos y erosionando los valores de la colaboración y la inclusión.

Por otro lado, el economista Thomas Piketty ha argumentado que la clave para superar las desigualdades y promover un mundo más equitativo radica en la redistribución de la riqueza. En su obra «El Capital en el Siglo XXI», Piketty demuestra cómo la acumulación de riqueza en manos de unos pocos perpetúa un sistema de escasez artificial que limita las oportunidades para la mayoría. Contrario a la narrativa de la escasez, Piketty propone sistemas fiscales progresivos y un mayor acceso a la educación y la salud como herramientas fundamentales para garantizar una distribución más justa de los recursos. Desde esta perspectiva, la verdadera abundancia no proviene de cerrar fronteras o competir por recursos limitados, sino de abrir espacios para que la riqueza y las oportunidades lleguen a quienes han sido históricamente excluidos.

«La desigualdad no solo es una cuestión económica, sino también una cuestión de derechos humanos» Thomas Piketty

Para enfrentar los peligros de la ideología de la escasez, es necesario promover un cambio de narrativa. En lugar de centrarnos en lo que falta, debemos enfocar nuestra atención en lo que podemos crear juntos. Esto implica invertir en educación, innovación y sistemas que fomenten la distribución justa de los recursos. Más allá de las fronteras nacionales, significa construir redes globales de colaboración que aborden los problemas desde una perspectiva compartida y no competitiva.

El regreso de Trump al poder no solo es un recordatorio de los peligros de la mentalidad de escasez, sino también una llamada a la acción para quienes creen en un futuro más inclusivo y equitativo. El verdadero desafío no es combatir las políticas de escasez, sino reemplazar su narrativa por una que inspire esperanza, unión y la certeza de que la abundancia es posible cuando trabajamos juntos.

¿Estamos dispuestos, como sociedad, a imaginar y construir un futuro basado en la cooperación y la abundancia, o seguiremos atrapados en una visión del mundo definida por el miedo y la competencia?


Descubre más desde El poder de la redarquía

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

4 Comments

  • Alex Visic dice:

    Gracias José, eres siempre una inspiracion para mi. Lamento mucho no haber sido capaz de traerte a Chile hace 7 años atrás. Los poderosos resistentes pudieron más que mis sueños de cambio en esa oportunidad… Estoy muy dispuesto a imaginar, colaborar y sumarme a la construcción de un futuro basado en la cooperación y la abundancia. Me resisto a participar de una visión del mundo definida por el miedo y la competencia…

    • José Cabrera dice:

      Gracias a ti, Alex, por tus palabras y por ser un ejemplo de lo que significa soñar en grande. Compartimos ese compromiso de construir un futuro basado en la cooperación, la abundancia y el coraje para desafiar narrativas de miedo y competencia. ¡Sigamos soñando y trabajando juntos para que ese cambio sea posible!

  • Samuel Díaz dice:

    José, como consultor y profesor catedrático, sigo muy atento a los conocimientos que compartes sobre la realidad de las organizaciones, temas que comparto con los estudiantes. Acertado el sacar a colación los conceptos de la mentalidad de la escasez para descifrar las medidas abruptas del nuevo gobernante de EEUU.

    • José Cabrera dice:

      Samuel,

      Muchas gracias por tu comentario y por seguir de cerca estos temas. La mentalidad de la escasez es un prisma interesante para analizar decisiones políticas y organizacionales, ya que suele llevar a estrategias defensivas, reactivas y de corto plazo, en lugar de promover una visión de crecimiento y cooperación. En el caso de ciertos liderazgos, esta perspectiva puede traducirse en medidas abruptas que priorizan el control y la exclusión sobre la innovación y la colaboración.

      Me alegra saber que estos temas generan conversación en tus clases, ya que la reflexión crítica y el análisis de estos enfoques son fundamentales para que los futuros líderes entiendan la importancia de la mentalidad de abundancia en la toma de decisiones.
      José

Deja un comentario

Descubre más desde El poder de la redarquía

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo